Pedagogía de la Felicidad

ME CALMO ANTES DE NADA

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ESTRATEGIAS PARA TOMAR EL CONTROL DE NUESTRA VIDA

En Añora, hemos aprendido a negarnos mentalmente a vivir con prisa, porque nuestra vida no es una carrera contra nada ni contra nadie, mucho menos contra nosotros mismos para llegar a un lugar indeterminado que ni siquiera estamos seguros de querer conocer.

Es cierto que las circunstancias nos obligan en demasiadas ocasiones a correr hasta la extenuación de un lugar a otro para cumplir con objetivos y metas que no siempre tienen que ver con nuestros propios intereses como personas y sí con simples obligaciones adquiridas o soportadas.

A pesar de ello, hemos llegado a la conclusión de que vivir es una realidad infinitamente más importante que nuestro simple desarrollo familiar, social o profesional, por muy necesario o brillante que este sea o nosotros creamos que es.

Sólo cuando sentimos que nuestra valía tiene que ver con lo que emocionalmente somos, podemos alcanzar un “verdadero éxito” en todas y cada una de las facetas en las que nos proyectamos y desarrollamos.

Nuestra vida es un espacio emocional tan valioso, especial, único e irrepetible que sólo debemos estar dispuestos a recorrerlo “con calma, con la infinita y hermosa quietud de quien sólo quiere ser”.

Ya que el estrés, esa sensación de opresión que parece estar a punto de asfixiarnos cuando lo padecemos, no es sólo un problema serio de “ejecutivos agresivos”, ya que puede afectarnos en cualquier situación laboral o personal, a cualquier edad y, en contra de lo que pudiera parecer, puede estar provocado por sucesos desagradables o por situaciones gratas.

Nuestros retos personales, exigencias profesionales, conflictos sentimentales o agresiones medioambientales, nos generan tanto estrés como una situación favorable, un éxito profesional, un enamoramiento o un estímulo natural, siempre que tengamos miedo al éxito, a asumir responsabilidades, a implicarnos emocionalmente o a disfrutar de nuestro entorno.

Hemos reconocido las tensiones físicas y psíquicas que nos produce desasosiego, malgastan nuestras energías y perturban el funcionamiento de nuestro organismo, incitándolo sólo a huir o atacar.

También qué nos produce esos malestares emocionales que no siempre sabemos definir; o esas sensaciones de falta de tiempo sin tener nada que hacer; o esos episodios de angustia o tristeza sin motivo; o esos temores o miedos infundados; o esas fatigas o estados de cansancio sin justificación; o incluso esos periodos de escaso apetito sexual inexplicable.

Para tomar el control de nuestras vidas, hemos manejado herramientas que nos ayudan a controlar el estrés dañino, recuperar la serenidad, optimizar la energía vital y evitar las tensiones de bloqueo. Todas ellas apoyadas en técnicas de control de la respiración, de relajación, de programación mental y de modificación del pensamiento.

Finalmente hemos concluido que debemos dejar de adorar “nuestro hacer” y “nuestro tener” por encima de todas las cosas y alegrarnos profundamente por “nuestro ser” caminando de la mano de la calma en un recorrido sosegado por una vida plena y feliz.

¡Que la calma sea con nosotros!... y hasta la próxima.

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